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De pequeño me dormía sólo. Menos mal que mis padres no me contaban estas historias para que me durmiera, porque si no la verdad es que no hubiera dormido mucho. Aunque eso hubiera sido favorable porque ahora estaría acostumbrado a no dormir, jeje.
Bueno os presento tres cuentos para (no) dormir, de la mano de Edgar y Grisu. En la primera, Papadopoulos, un niño con leves problemas motrices, intenta aprender a tocar el piano. En la segunda, Préxades, una niña con la cara del revés, que pese a su leve discapacidad, logra cantar en un coro de voces sintetizadas. Finalmente, os presento el típico relato de caperucita pero una versión un poco más realista:
El Niño que no Sabía Tocar el Piano
La historia de Préxades, la niña que cumplió su deseo
La bonita historia de caperucita roja
Y como colofón, os presento la maleta ideal de cualquier buen informático friki de viaje:
Observese atentamente el ordenador oculto entre los calcetines y los calzoncillos.
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